25 de enero de 2026

Da muchos abrazos de mi parte por ahí arriba YAYO

Y ya está... un día estás merendando tus 10 galletas, ni una más, ni una menos... (bueno, todos sabemos que si eran más no pasaba nada), y unas horas después... cambia todo. Unas horas después estamos escuchando unas palabras de los médicos que nadie quiere oír, pero en cambio unas palabras que nosotros "hemos tenido la suerte" de poder oír en más de una ocasión en los últimos 4 años (por duro que suene). 

En estos últimos años, has estado algunas veces muy malito, de hecho en la primera vez nos asustaste mucho, pero unas horas después de darte el alta, y también coincidiendo con que habíamos cambiado de año, fui a verte y TÚ me abriste la puerta de tu casa, no sabes lo que me alegró ese momento. Nos asustabas, y mucho, pero volvías, remontabas, y volvías a tener ganas de comer, y eso nos alegraba a todos, porque es verdad que cuando no tenías ganas de comer, todos teníamos un pellizquito por dentro, aunque intentábamos disimular. Pero volvías, volvías a sonreír, y volvías a darnos lecciones de coquetería (Eva dus la colonia que mos agrada), y llegaba mi noche favorita del año y allí estabas, más o menos rápido, pero allí estabas para abrir la puerta de tu habitación cuando decidías que ya se había oído ruido en la pallisa, y por supuesto para abrir tus regalos. Que grandes recuerdos tengo de esas noches del 5 de Enero. Y cuantos recuerdos más... disfrutarte más de 40 años da afortunadamente para mucho. GRACIÈS IAIO. 

GRACIAS por los merengues, por los días de mercado, por aprender las tablas de multiplicar, por dejarme recoger fresas en el campo (aunque la mayoría me las comía en el momento), por traerme con el Chavo los mejores lenguados, por llevarme a la guardería y todavía más gracias por no dejarme allí y volverme a llevar a casa... GRACIAS también por los dibujos tan bonitos que me has pintado, por nuestros paseos por Valencia viendo las flores de la Virgen, y oye, ahora ya pasado el tiempo, GRACIAS por no hacerme caso cuando se quemaba la cocina, visto desde ahora... esa anécdota nos ha dado muchas risas.

Esta vez es verdad que todo olía diferente, que todo era igual pero era distinto, que tú no llegabas al hospital igual que otras veces... pero una parte de nosotros seguía aferrada a que ahora tampoco te tocaba, aunque egoístamente no queríamos perderte, tampoco queríamos verte sufrir y eso es lo único que parece que ahora puede reconfortarnos un poquito. 

Estamos todos un poco rotos, no te voy a engañar, pero en el fondo sabemos que tú nos mimaste a nosotros todo lo que supiste y pudiste, y nosotros a TI. Y cuando pasó lo de la Yaya no lo sabía, pero ahora sé que esto se pasará, que el dolor irá cambiando y que dentro de un tiempo, seremos capaces de recordar tantas y tantas cosas y reírnos, pero ahora todavía duelen. 

El viernes fue muy duro, mucho, pero una hubo una casualidad bonita, en los ojos del médico que vino a darnos las peores noticias, reconocí al médico que 4 años atrás vino a darnos muy buenas noticias, y me lo confirmó, era él. Me quiero quedar con eso, con ese REGALO de disfrutarte 4 años más... 4 años más que te trajeron muchas cosas, entre ellas el SUPER CUMPLEAÑOS, en el que fuiste TAN FELIZ.

Ahora mismo me cuesta mucho pensar así, pero te oigo en mi cabeza contestándome cuando te dije que me había liado la manta a la cabeza y nos íbamos de viaje a las Olimpiadas, y no recuerdo las palabras exactas, pero me dijiste algo como: "Clar que sí, que no t'ho conten" y me quiero quedar con esa idea. Pensar que tú has DISFRUTADO DE LA VIDA todo lo que se te ha permitido, y que todavía hoy querías salir de casa, pasear, irte de excursión, o comerte un buen puchero, y cuando vayan pasando los días y esté más entera eso es lo que quiero pensar. Quiero pensar que hay que disfrutar de la vida, y viajar como hacías tú con la Yaya, y salir a la calle a pasear, y todo lo que podamos... que no sabemos cuando nos va a tocar a nosotros comernos nuestras últimas galletas. 

¿Se nos quedan cosas por hacer? Muchas. ¿Cosas por contarte? Muchas. ¿Cosas que me gustaría que me enseñaras? Un montón. Pero eso también es bonito, ¿no? Significa que aún tenías ganas de hacer cosas y nosotros ganas de hacerlas contigo.

Después de 2 días tan duros, y todas las ceremonias, y todos los abrazos... Cuando todo acabó, un poquito rota, no te lo voy a negar, le pedí a la Yaya una señal... algo que me hiciera saber que ya habías llegado, que ya estabas con Juan Manuel, con ella, con tu hermana Rosita, con tus hermanos, con tus amigos... y al volver hacía casa el cielo era totalmente espectacular, unas nubes preciosas, un sol radiante entre ellas y SÍ, LO ENTENDÍ, ya habías llegado. Yaya, GRACIAS por esa señal.

YAYO DISFRUTA de la fiesta que seguro te habían preparado todos los tuyos por allí arriba, aquí te recordaremos con tus ojazos verdes y una super sonrisa.

Un beset molt fort iaio.